Tic tac, el reloj suena. Ding Dong, las horas pasan.Pum pum suena algo dentro de ti… El gran reloj de casa de mi abuela sonaba cada hora para recordarnos que todo pasa, no sabías exactamente el qué…pero ya era demasiado tarde.
Qué curioso nacer, crecer y ver morir. Qué curioso dejar pasar los segundos del reloj, no prestar atención al paso de los minutos y en cambio ponerte nervioso con el GONG de las horas en punto. A las 11.50 aún no llegas tarde a tu cita…a las 12 ya es demasiado tarde.
No seré la primera que diga que la vida es como un reloj, ni fue idea mía ni soy la primera en escribir sobre ello.
Los segundos corren frenéticamente hacia adelante, sin rumbo, simplemente se dejan llevar por la inercia, pero en realidad es el motor del tiempo. Los minutos son las pausas de ese ritmo frenético, lo que nos permite recuperar fuerzas y marcar nuestro camino. Pero son las Horas lo que realmente nos da sentido.Cada hora marca un punto, aquello que nos permite “crecer” y seguir nuestra carrera de segundos.
Segundos, minutos, horas.Diferentes ritmos: rápido, moderado, lento. Juntos lo consiguen todo y por separado nada tiene sentido. Pero en algo se ponen de acuerdo : cuando se tienen que parar lo hacen los tres al unísono. Entonces el temblor del silencio inunda el vacío del tiempo.
Si te acostumbras a escuchar el tintineo de un reloj cerca de ti y ese sonido desaparece, es cuando lo comprendes; que te hacía falta. Que lo necesitabas. El sordo vacío te hace entender de lo absurdo del Siempre.
No importa si el reloj es nuevo o viejo, de peor o mejor “marca”, lo realmente importante es que funcione. Y si éste se para es inútil enfadarte con él, el intentar arreglarlo o el pensar que Nunca Más tendrás otro igual. Porque seguramente sea cierto. Cada minuto es diferente al anterior pero también cada hora que te espera por vivir puede ser tan inesperado que te des cuenta de que hagas lo que hagas los segundo siguen corriendo hacia adelante. Porque es lo que les toca y a ti , pues no te queda otra que correr detrás de ellos. La nostalgia del pasado nos enseña a recordar todo lo que hemos vivido. Y nos da la oportunidad de conocer más profundamente el mecanismo de nuestro propio tiempo.
_____________________________
También te puede interesar:



tienes toda la razon… me encantan tus ideas y escritos… Enhorabuena, Dios te bendiga!!
Muchas gracias por tus palabras