A veces cuatro manos son mejor que dos. La unión de dos mentes aparentemente distintas pero con un mismo objetivo: crear. Cuerpo y alma distintos. Una misma voz deseando llegar a tu alma. Esta creación se la dedico a Ricardo que me lo encontré en mi camino por casualidad y por casualidad decidimos jugar juntos con las palabras. Éste es el resultado. Disfrutad, sentid y sobretodo, escuchad.
No es por casualidad 
que te encuentro en la distancia,
que aunque no te pueda ver
y el olvido amenace en cada esquina,
no te quiero perder
y por ello lucho, insisto y vivo.
Quizá un día amanezca contigo,
quizá un día sienta tu aliento,
quizá después tenga que marchar
y no quiera hacerlo.
Te siento y no te siento,
fugaz ráfaga de viento,
qué extraño lo que siento.
Intento construir desde los cimientos
una idea que, intuyo, puede ser una locura,
pero me hace pensar
en que todo es posible,
en que tal vez, quizá…
las distancias se acorten
y cueste hablar
porque a veces las palabras
no se pueden escuchar
como a veces al corazón
que le cuesta expresar
todo aquello que una mirada
es capaz de capturar.
Es hora de decidir
qué camino seguir,
pero el miedo me paraliza.
Es hora de combatir
¿estás preparado para la batalla?
La sangre brotará
y puede que uno de los dos pierda
o puede que la paz asiente fronteras.
Lo único que sé es que quiero arriesgarme
y saltar al vacío.
Te siento tan cerca y tan mío,
tan lejos y aún conmigo
que ansío el día en que nuestras almas se conozcan.
Hasta entonces te leo, te escribo y
disfruto de ti…en la distancia.
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