Alicia no necesitaba caerse por ningún agujero para saber qué deseaba con todas sus fuerzas. Huir de una realidad que la agobiaba y la entristecía cada día más. Su mundo se había reducido a cenizas y de ellas no iba a resurgir más que polvo. Hay momentos que te marcan de por vida y a ella la habían herido de muerte.
Desde la muerte de su padre se encontraba sola y perdida, sin saber hacia dónde tirar. Hasta ese momento lo único que había hecho en su vida era complacerle. Y ahora ¿a quién complacería? Estaba condenada a encontrar una respuesta a una pregunta que jamás pensó plantearse. Sólo cuando cerraba los ojos y se disponía a dormir, un mundo perfecto se alzaba delante de ella. En su mundo no existían las reglas ni las obligaciones, en cambio, los juegos eran obligatorios. Un mundo lleno de colores; un mundo perfecto. Para entrar debías tener las respuestas adecuadas que el portero te formulaba, un señor con sonrisa fácil y un gran sombrero en forma de chistera. Si le complacían tus respuestas, te dejaba pasar por el gran arco iris de ese maravilloso mundo. Otros niños te esperaban ansiosos de compartir sus chuches contigo y juntos inventaríais nuevos juegos increíbles.
La sonrisa de Alicia cuando dormía resplandecía en la oscuridad de la noche recordándonos que podemos ser lo que queramos cuando soñamos¿Por qué los adultos insistimos en atraer oscuros pensamientos a nuestros sueños? Los niños son felices en la ignorancia pero los adultos nos empeñamos en trasladarles nuestros miedos. No dejamos que sean niños porque nos preocupa demasiado su futuro como adultos. Y a Alicia ese futuro se le había presentado por accidente, de un volantazo en la carretera.
Por primera vez, Alicia tuvo una pesadilla. Estaba en su mundo perfecto cuando se cayó por un agujero oscuro y caía. Sentía como algo se rompía por dentro. Mientras caía veía escenas de su corta vida, a su padre sonriéndole, arropándole en la cama. Imágenes de su mundo perfecto desaparecía delante de sus ojos. Intentaba agarrarse a cualquier cosa pero todo se desvanecía entre sus manos. Las luces fueron apagándose poco a poco hasta que de repente, todo estuvo oscuro. Y entonces llegó: el miedo, la incertidumbre. Alicia notaba el viento acariciarle la cara mientras su cuerpo seguía cayendo.
-Alicia, despierta- una voz la alejó de la oscuridad- Te quedaste dormida. Su madre la miraba con mirada triste y decidida. Parecía que hubiera envejecido 20 años.
Alicia se incorporó de la cama y restregándose los ojos preguntó a su madre: Qué día es hoy.
Hoy enterramos a tu padre, cariño- le besó en la frente y antes de marcharse acarició su mejilla.
Alicia se levantó y una vez enfrente del espejo se contempló. Sólo había pasado un día desde que su vida cambió. A ojos del mundo ella seguía siendo la pequeña Alicia. El reflejo que veía en el espejo no había cambiado en absoluto. Sin embargo ella no se sentía la misma. Y en ese momento lo supo: nunca volvería a su mundo perfecto, los conejos blancos se marcharon para no regresar. Cayó como una niña para despertarse como una mujer.
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El agujero de Alicia, o como darse de bruces con la realidad
Y es que todos tenemos una pizca de esa niña en las entrañas. Tienes toda la razón con lo de atraer oscuros pensamientos a nuestros sueños, de adultos pensaremos que si los soñamos, aunque sean pesadillas, se irán con el amanecer. Y no es así.
Besitos
No me extraña que un escritor como tu haya entendido esta particular Alicia
Muchas gracias por tus palabras, no sabes lo que me animan.
Beso!
No es necesario ser un gran escritor para comprender lo desgarrador de un relato tan explicito; ni ser Alicia para entender el dolor y desconcierto de un despertar.
Brillante.
Muchas gracias. Cierto, no tienes que ser escritor para entender. Muchos hemos caído en ese agujero de una u otra forma.
Hummm….. Barbarita me encanta cuando abres puertas que no cualquiera tiene idea que existen, tu reflexión sobre la pureza d e los niños me hace pensar y cuestionarme lo siguiente: y si solo lo niños por su pureza no sepan que lo que ven con sus ojos es una eterna pesadilla? solo que como no saben distinguir el bien del mal pues no se dan cuenta… cuando crecemos y la vida nos muestra lo que llamamos la realidad creo que solo nos hace entender que toda nuestra vida estamos en esa pesadilla , solo que antes no la entendíamos, ese arcoiris que vimos de pequeños era simplemente un espejismo cromático que con los años se desvanece y se vuelve bicolor…en si es interesante pensar que puede interpretarse de varias formas tu historia, te doy nuevamente gracias por ponerme a reflexionar nuevamente !!
Besos y espero el próximo!!
c
A mi me sorprenden siempre tus reflexiones a raiz de mis palabras. Gracias!!
Alicia, alicia, alicia… esa niña q es parecida a cada uno de nosotros. ¿ Cuantas veces hemos evitado hundirnos en nuestros sueños o pensamientos por miedo a perdernos en ellos? ¿ Cuantas veces hemos deseado salir de la realidad en q vivimos ?…
Yo me caeria mil veces a ese agujero!!!
Excelente!!!
Siempre me sorprendo con vuestras reflexiones, cada uno tiene la suya propia y en realidad es lo que siempre pretendo. La verdad depende del cristal con el que la mires
Hoy te vine a ver. Me encuentro con Alicia. Cuanto tiempo pasó para conocer otra realidad, muy poco, horas. Alicia avanzó muy r+apido en la vida… ufff haces sentir miedo, escalosfríos si uno se pone en el corazón de ella. un abrazo grande.. Rub
Muchas gracias Rub, por tus palabras, por tu inspiración