En aquel mismo instante lo supe. Sentí su mirada y mi cuerpo se estremeció.Todo a mi alrededor desapareció; solos tú y yo. Mi corazón latía tan fuerte que temía que de un momento a otro se rompiera el escote de mi apretado vestido de cóctel. Uno, dos, tres pasos. Mis tacones rojos parecían deslizarse por la alfombra hacia ese encuentro que se me antojaba excitante y morboso. Él no se había movido, apoyado contra la columna, esperándome. Sostenía su copa y se la acercaba lentamente a sus labios sin apartar la vista de mí. Me imaginaba sus labios contra los míos y su lengua jugando al ratón y al gato dentro de mi boca. Nunca pensé que una distancia tan corta se me hiciera tan eterna. Definitivamente, me sentía como una adolescente pecosa mirando al chico guapo de la clase.
Tres pasos, dos, uno. Estaba justo enfrente de él. Lo miré directamente, sin tapujos. Ya no había marcha atrás. Me presenté ante él desnuda en alma, sedienta, expectante. Tómame, eso es lo que quiero. Mis pensamientos iban a más velocidad que mis palabras. Pero entonces, cuando mi boca lo iba a pronunciar, colocaste tu dedo en mis labios. Me paraste. No sabía como reaccionar, mi cuerpo estaba a punto de explotar de deseo por aquel desconocido que ahora me mandaba callar. Y entonces pasó, no sé cómo, pero pasó. Te acercaste a mi cuello y empezaste a olerme ¿Cómo? , pensé yo. Esperaba sus labios cálidos, su lengua húmeda pero en vez de eso, noté como su nariz rozaba mi cuello. De repente , me vi atrapada entre las cortinas de la sala mientras sus manos recorrían mi cuerpo. Me sentía extrañamente incómoda, extrañamente excitada. Parecía querer robarme hasta la última gota de mi olor. Aquel hombre apenas me estaba rozando y en cambio lo sentía 100% dentro de mí.
Me encanta tu olor, me dijiste. Y te marchaste. Y allí me quedé, detrás de aquellas cortinas, sin aliento y con una extraña sensación. No volví a verte. Te busqué, miré detrás de cada cortina con la esperanza de encontrarte. Me sedujiste en las distancias. Yo quería algo de ti y en cambio fuiste tú quién se llevó algo de mí y ahora ando buscándote para que me lo devuelvas.
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Estupendo relato cargado de un erotismo impactante. El deseo y con el, el gato jugando con el ratón.
Un saludo.
Al final casi todo se reduce a un juego, en este caso el del ratón y el gato
muy bueno, me he puesto y todo
Me ha encantado!!! como transmites tia!! Te felcito
Muchas gracias
Creo que es el mejor piropo que me pueden decir
Vaya…sin aliento me ha dejado, y con ganas de más!