Te imagino en mi cama abrazándome por detrás. Tu mano fría recorriendo todo mi cuerpo. El roce de tus dedos estremeciendo cada poro de mi piel húmeda por tus besos. Desnuda en la cama anhelo tus caricias.
Estoy hambrienta, hambrienta de ti y aunque sólo existes en mis sueños te siento tan real… tan MIO. Cada noche duermo a tu lado, cada noche cierro los ojos y voy a tu encuentro convirtiendo mi fría soledad en una noche de caricias y besos.
—
Dame la mano, me decías. Para qué, te decía.
Dame la mano, demos un paseo, anda dame tu mano, quiero sentir tu piel.
Dame la mano, me decías. Y al fin yo te confesé, Tómala porque tuya es.
—
Parecíamos dos desconocidos sentados uno enfrente del otro en aquel bar. Apenas nos mirábamos porque cuando eso sucedía, nuestros corazones palpitaban tan fuerte que parecía que iban a estallar. No hacía falta decirnos nada. Las palabras sobraban.
Si alguien entrara y nos viera, pensaría que éramos eso: dos desconocidos sentados uno enfrente del otro en un bar.
—
Me siento mareada. La excitación hace que mi pecho se sienta agobiado, lleno de emociones que no pueden esperar ni un minuto más. La claridad de la mañana, el sol que sale desde un nuevo horizonte. La sonrisa de anoche, el roce de las sábanas de una cama, que al fin comparto. Adiós noches solitarias, adiós lágrimas secas en la almohada. Adiós sueños húmedos en una cama vacía. Hoy miro desde mi ventana hacia un nuevo día. Hoy me siento completa.
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Me ha gustado mucho…es profundo.
Me alegra que te hayan gustado
Bienvenido a mi pequeño mundo Frank
Fundirse en el otro y con el otro, no tiene palabras para describirse. Gracias por compartir_te
Un abrazo
me gusta reflexionar sobre todo, lanzar una visión al aire y que quién lo lea ponga el resto
Beso
lo logras…al menos en mí…cariños
gracias